
"El POP ha muerto. Todo lo robado no es profanado, todo lo sólido no se convierte en una lata de sopa Campbell's."
Mariano Massone, Manifiesto contorsionista.

Sacudida. Sueño que cocino sapos en un wok. Los sapos salen disparados en todas direcciones, medios vivos, medios muertos, todos chamuscados empiezan a saltar por toda la cocina, no puedo parar la situación, cada vez son más, el piso se empapa de aceite.
Contranatura. Una sombra melancólica reflexiona en un universo extranjero de sí mismo. La sombra está rodeada de artefactos extraños, todos le presentan un mundo. Cada mundo una mentira, cada mentira una verdad. La sombra no comprende, se vuelve también extranjera de su sombra. Se ensombrece.
Construcción. Levemente las imágenes van perdiendo su brillo, se disuelven en lo instantáneo del recorrido. El presente se vuelve así la medida, la única forma de transmitir. Transmitir se vuelve imposible, sólo se puede transmitir el intento.
Arañar. H se para frente a una obra. La obra no le dice nada. El tampoco le dice nada a la obra. La obra no tiene nada para decir, existe. H también existe pero no tiene nada para decir, ni de la obra ni de él mismo.
Silencio.
Onomatopeya. Frente a eso un aullido. Sobre eso no se habla. Se despliega antes de que hablemos, después. A eso hay que hacerlo llegar y repartir. Remodelarlo es imposible. Se alza sin forma pero no es lo informe. Se despliega sobre, de, desde, en, para, por.
Creación. Cualquier palabra está imposibilitada de ser escrita. Cualquier palabra es burda, falaz, nula, aberrante. El silencio también lo es.
Cuerda floja. Los sapos se disuelven, abro los ojos, el olor a mate recién cebado me despierta, me duele algo la panza, pienso que mañana va a ser igual, un día con mates recién cebados, con un poco de dolor de panza al levantarme, ese cigarrillo en ayunas que tanto me gusta y que siempre molesta a los otros.

Un espejo refracta las caras de imbéciles que tenemos,
nos miramos fijo hasta perder el orden de los ojos,
gesticulamos para parecer más inexactos.
Rearmemos:
una vieja en un sillón se mira al espejo de manera imbécil,
cuelga algo de su paladar;
una incisión,
un átomo.
Disuelve el azúcar en el té,
el té es su transparencia...
- En el encuentro de las fusiones hay algo siniestro,
una sacudida-
Con la mano derecha toma la taza de té,
se enfrenta al acto de agarrar.
Lo hace.
O quizás se disuelve en el instante
y un perro
que coagula sus lágrimas en sentimientos impuros,
se deja llevar por la mano del té,
la derecha,
elasticidad de dedos petulantes
que ahora el té en la mano
sugiere una leve acomodación
de la situación cotidiana:
presente continuo y pesadilla.
Un perro sudoroso que en el té
adquiere la transparencia del azúcar...
en el espejo la vieja imbécil
o nosotros que nos miramos fijos,
perdemos el orden de los ojos,
las pupilas que descienden levemente
de una eyaculación escéptica voraz.
La vieja desprende la mano de la taza de té
para rebelarse contra ella.
-son los olores los que construyen-
el azúcar está tibio sobre el perro
a punto de cocinarse.